lunes, 2 de junio de 2014

Votar con criterio, propio de personas inteligentes que pueden decidir autónomamente el futuro de su país. No por “religión”.

No escribo para atacar a ningún tipo de religión, creencia o relación que tengamos con Dios o credo que practiquemos, quiero pronunciarme sobre vídeos que de cierta forma re direccionan nuestra opinión “religiosa”, sin que muchas veces nos demos cuenta de lo que están haciendo con nuestra decisión libre al momento del sufragio, es realmente toda una técnica temeraria la del convencimiento del elector para controlar su derecho al voto.
    
Los Cristianos por ejemplo no deben enfocarse en temas públicos de matrimonio homosexual, aborto y eutanasia, pues así, aisladamente, lo que provocan es un rechazo del resto de personas que de alguna manera necesitan acercarse a Dios. Es lamentable que la religión se reduzca simplemente a estos temas, como si se tratase del objetivo principal para el cual se debe concentrar nuestra atención.

Ya circuló en primera vuelta y ahora en segunda un vídeo que ofende la inteligencia de aquellos que simplemente hemos observado las situaciones que pasan en la política de tiempo atrás. No como eruditos ilustrados sobre el tema, sino sencillamente por hacer interconexiones lógicas entre los grupos de políticos, sus escándalos y condenas respecto de su forma de actuar.

Me niego a aceptar que se sugiera a los Cristianos no votar por un candidato analizando sus respuestas frente a determinado tema, además de una mala interpretación gramatical de las respuestas, se omitió entonces hacer lo mismo respecto de todos los otros y con un mayor número de propuestas que dejen ver su posición respecto a otros temas “religiosos” y sobre todo lo que ha sido su trayectoria pública.

Si nos quedamos con esta orientación simple, en realidad los Católicos, Cristianos, Musulmanes, Judíos, Budistas y demás religiones de Colombia, así como ateos y agnósticos, no podrían votar por ninguno de los candidatos, porque ningún candidato podría ser miembro de cada grupo, a no ser de un extraordinario político que nos engañara a todos. Gústenos o no, desde la Constitución de 1991 Colombia es considerado laico porque separó la religión de las relaciones con el Estado. Y, por qué razón? porque estamos en un país que respeta la diversidad de todo tipo, el Estado ya cambió y si queremos que nos respeten en nuestra forma de pensar debemos también hacer lo mismo con los demás.       

Ahora bien, particularmente la Biblia no se limita a ciertos temas que no sé por qué razón se suelen graduar con una sanción como si fuéramos los jueces en temas del homosexualismo, aborto y eutanasia, no se debería opinar públicamente sobre ese tipo de conductas sino más bien entregar nuestra amistad y respeto a cualquier persona sin distinción de raza, credo, opinión o género.  Afirmar que uno no vota por alguien porque supuestamente está a favor del matrimonio igualitario, el aborto etc, e invita a otros tácitamente, es algo que considero irrespetuoso porque además evidencia el desconocimiento del Estado actual.

Ya no vivimos en una monarquía divina como en efecto lo fue Israel en el antiguo testamento, ahora y desde hace varios siglos se implementó la separación de poderes, fruto de muchas guerras y luchas donde murieron hombres e ideales para que justamente podamos ahora votar democráticamente y poder hacer esto de opinar.  Luego, un Presidente que es candidato, no le queda otra alternativa que decir que apoya lo que dice la Corte Constitucional sobre el aborto y el matrimonio entre parejas del mismo sexo, ese Presidente que es candidato, no puede responder en una entrevista que no respalda las decisiones de una Corte pues estaría evidentemente contrariando las instituciones que juró en su posesión defender.

Cuando tengamos un Presidente ateo o que profese cualquier otra religión, él deberá defender la libertad de cultos e independencia del Estado, que no sería otra cosa de dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. La tarea de cada religión es llevar un mensaje, y la de nosotros que aspiramos votar es estudiar la historia de cada uno y resolver con fundamentos a qué lado pondrá la equis en el tarjetón.  

Un presidente gobierna a toda la Nación, y debemos aceptar que dentro de esta Nación existen personas que quieren unirse y que quieren abortar, a las cuales se les dejó en libertad de hacer lo que quisieran, luego personalmente me queda difícil prohibir algo cuando encontramos que todo es licito más no todo me conviene. Cuando quisimos que en nuestro país hubiera libertad de cultos todos estuvimos felices porque se nos respetó y aceptó como una minoría, esa misma situación independiente de si nos gusta o no, debemos respetarla para que algún día a través de alguno de nosotros podamos llevar el mensaje de salvación.

Por tanto, votar con criterio, significa un esfuerzo mayor que permita a nuestro intelecto resolver sin duda por quién votar, no sólo por vídeos o posiciones de terceras personas sino dentro del contexto nacional e internacional de los problemas en general que tiene nuestra patria. Así, los invito a votar con plena tranquilidad y libertad, sin temor a hacer algo autónomamente de otro que tomó disimil decisión. 


sábado, 31 de mayo de 2014

Muchos han tenido que pagar un precio alto por eso de la paz.

ENTRE 1989 Y 2012 SE HAN FIRMADO 75 PROCESOS DE PAZ EN EL MUNDO.

Son lamentables los comentarios que se tienen que escuchar alrededor del proceso de paz que se adelanta en la Habana, la desinformación como en casi todos los temas, se hace evidente dentro de nuestra nación, qué parece no interesarse mucho en investigar  situaciones similares que se han presentado en decenas de ocasionales a nivel mundial, sino preferir más bien los “chismes” que se fraguan cuando no se está en la reunión.

Caemos en el juego de creer lo que oímos en la televisión, radio y prensa sin detenernos a pensar si lo que permitimos que entre en nuestros oídos sea procesado para luego opinar de manera medianamente acertada. Qué se va a entregar al país, qué se les premiará con curules en el Congreso, qué habrá total impunidad, qué harán parte de las FF.AA. qué cambiará el modelo económico, qué, qué, qué...

Estas afirmaciones me llevaron a realizar una pequeña investigación periodística para determinar lo que ha sucedido en otras partes del mundo donde decidieron iniciar procesos de paz con diferentes grupos armados, ejercicio que me llevó a concluir que estamos tan inmersos en nuestros odios y conflictos, qué o bien esta guerra no ha tocado a toda la población de verdad o somos sumamente orgullosos para aceptar lo que a nivel mundial se ha tenido que pagar por errores políticos, económicos y sociales que a la postre formaron la nueva división de nuestro pueblo durante la segunda mitad del siglo XX.

No quiero ahondar en posiciones políticas sino simplemente comentar lo que sucedió en 73 procesos de paz a nivel mundial entre 1989 y 2012, los porcentajes y estadísticas darán conclusiones por sí solos, contando así con un instrumento para ser usado con la razón y luego argumentar con la voz.

Según el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional, en un compendio de documentos (dossier) Conflicto y Paz, a través del cual se estudió el comportamiento de 73 procesos de paz durante los últimos 25 años, se pudo concluir que la duración de los diálogos es de aproximadamente 3.67 años.

De la misma forma, en todos los casos se discutió el tema del cese del fuego, aunque no siempre esto haya llevado a acuerdos al respecto. En lo que tuvo que ver con la agenda técnica, en tres cuartas partes de los procesos se discutió el tema del desarme de los rebeldes, y en alrededor de la mitad de los casos se negoció la integración de los rebeldes a las fuerzas armadas o de seguridad, amnistía y comisiones de verificación.

Para el caso de las agendas políticas, en alrededor de la mitad de los casos se discutió la conversión del grupo rebelde en organización política legal y la inversión en proyectos de desarrollo económico regional. Y, en más de la tercera parte de los procesos se trataron los temas de elecciones, acuerdos de poder compartido, autonomía regional y derechos culturales.

En ninguno de los casos se discutió la posibilidad de implementar un proceso de independencia de una parte del territorio nacional, y sólo en el diecisiete por ciento de casos se negociaron transformaciones medulares de la Constitución.

Afirmó el estudio que, la discusión sobre la conversión de las organizaciones armadas en partidos, o en fuerzas armadas legales, son factores que indican una mayor probabilidad de que los procesos de paz lleguen a buen término, aunque por sí solos no determinan este resultado.

Espero, que este breve análisis nos dé cuenta que no somos el único proceso de paz en la historia reciente, y dejemos de creer que los temas de la Habana son exóticos y pretenden entregar la soberanía, dividir y vender al país, modificar la esencia de nuestra Constitución, así como el modelo económico.  Recordemos que en 1991 hicimos una nueva Constitución Política y nada de lo que ahora se oye sucedió en aquel entonces cuando se desmovilizó el grupo guerrillero M-19.